Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia
Y así llegaba el día. Llegaba el momento de la
reivindicación, los astros se habían alineado y se tenía la oportunidad de
mostrar al mundo que el mexicano es honesto, cabal y ejemplar. Después de
tantos infortunios, ineptitudes y torpezas de otros mexicanos que nos habían
hecho quedar mal ante el mundo ¡Llegaba el día!
La pifia ajena dejaba a la disyuntiva dos caminos: El de
ganar a toda costa, o el dejar en claro que no hay profesión ni oficio alguno
que esté por encima del vivir apegado a tus valores.
Estaba la oportunidad y que mejor que fuera en un momento histórico
clave en la realidad actual mexicana y del fútbol mundial.
Esa dichosa chance llegaba en forma del deporte más popular
del mundo y del país. Cristalizada en un manchón penal. Cierto que hay cosas que valen la pena 1 millón de veces más,
sin embargo la proyección del fútbol demanda que este sea una plataforma formadora, enaltecedora
del juego y de valores que tanto hacen falta en este mundo. Porque es el fútbol
un pequeño pilar, en apariencia sin nada de importancia, que sostiene los anhelos,
frustraciones, orgullos, ego y esperanzas de muchas personas identificadas con él.
Y es que el fútbol se parece tanto a la vida real. Nuestro
fútbol se parece tanto a nuestro gobierno. Tal parece que futbolistas y gobernantes no
están realmente en el momento presente, ni conscientes en lo que pasa en el
país, ni en el mundo. Viven en su pequeña burbuja, simplemente ellos tienen una
idea, una meta, un interés de llegar a un objetivo a toda costa, no importándoles
a quien se llevan en el camino o a quien pisotean, aunque sea la propia dignidad.
No es importante como se obtienen las cosas, si a final de cuentas se obtiene
lo que se quiere.
Alguna vez escuche la
frase “Quien pierde la dignidad por conservar el trabajo, termina perdiendo la
dignidad y el trabajo”. Al igual que con nuestros gobernantes, estos
futbolistas con los cuales se sienten (mal o bien) representados millones de personas,
perdieron la dignidad, ya no sé si el trabajo lo perderán alguna vez, pero
estoy convencido que hubieran ganado activos mucho más valiosos en forma de
VALORES HUMANOS. Enserio, hasta viendo más allá de sus narices y tratando cosas
más superficiales ¿No creen que hasta más patrocinios? ¿Más propaganda política
oportunista? ¿Más publicidad? no sé igual hasta en una de esas el entrenador
conservaba su chamba.
Ni modo no paso, Guardado tuvo esa oportunidad de ser
recordado como un caballero y héroe del “Fair Play”, un profesional y ciudadano ejemplar, dentro de
un fútbol y un país corroído. Tuvo la oportunidad de trascender y ser un
ejemplo para la niñez que tanto le admira. Ya ni hablar del Piojo, ese señor
nunca ha tenido clase, pero tuvo la oportunidad de salir airoso después de que
su categoría y probidad habían dejado mucho que desear. La victoria se convirtió
en la más penosa derrota.
Ya enserio ¿Ustedes enseñarían a sus hijos a sacar ventaja
del infortunio del prójimo?, porque sí es así estamos jodidos.

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